Cuando nos vimos por primera vez, la atracción fue inmediata, nos gustamos, nos enamoramos. Aunque sabíamos que no bastaba con la emoción del momento; necesitábamos descubrir si lo nuestro tenía bases más profundas y reales.
Con el tiempo fuimos confirmando que éramos el uno para el otro. En nuestros gustos, en nuestras pasiones, en la admiración mutua, en lo intelectual, en lo emocional y en la manera en que nos complementamos… encontrando razones para querer compartir la vida juntos.
En poco tiempo hemos vivido viajes, experiencias inolvidables, risas, disgustos, momentos de aprendizaje y, sobre todo, un amor inmenso. Cada paso nos ha confirmado que queremos estar el uno al lado del otro.
Un día de verano, en la Capilla Sixtina, bajo la majestuosa obra “La Creación” de Miguel Ángel llegó el momento. Con un anillo en mano y el corazón latiendo fuerte, llegó la pregunta: “¿Te quieres casar conmigo?”. Ella, llena de emoción, rompió el silencio del lugar con un “¡sí!” que se convirtió en un grito de felicidad.
Hoy estamos listos para dar el siguiente paso. El 20 de diciembre celebraremos nuestra boda, felices de compartir con ustedes nuestro “para siempre apenas comienza.
Dos mundos distintos que se encontraron: la precisión de la medicina y la estrategia de derecho, unidos en un mismo destino.